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martes, 19 de abril de 2016

Pueden pronosticarse explosiones del Popocatepetl



El vulcanólogo atlixquense Javier Salgado Pareja se encuentra involucrado en distintos estudios sobre la actividad del Popocatépetl y en la construcción de una red para monitorear los sismos en el estado de Puebla.



Por: HÉCTOR ESTRADA CASAS


Al explicar la etapa actual del volcán Popocatépetl, el vulcanólogo Javier Salgado Pareja indicó que en términos de escenario eruptivo, no se puede decir que se apartarán mucho de lo establecido tanto la frecuencia de las emisiones de ceniza, como el número de temblores y la altura de las columnas eruptivas. Sin embargo aseguró que monitoreos que realiza con colegas japoneses, pueden ayudar a pronosticar explosiones con 24 horas de anticipación.

¿Qué colapsa al domo?

En entrevista con Re ENCUENTRO, el científico atlixquense se apoyó en distintas manifestaciones que tienen que ver con el comportamiento del volcán, y poder explicar cada uno de los estudios en los que se encuentra involucrado en este momento.

Aclaró por ejemplo que un volcán no se explica de manera sencilla como es que su actividad tenga que ver con que el domo tape el conducto. El domo, explicó, mantiene un estado semisólido que además de permitir apreciar el fulgor nocturno, lo que llega a colapsarlo son sismos de explosión producidos por gas en expansión que asciende por el conducto, es decir, “el domo no es destruido por el incremento de presión, sino por la vibración tan poderosa que viaja desde la parte inferior hasta la parte superficial”.

Este mecanismo, dijo, es el que precede a las grandes explosiones que ha tenido el Popo, y por lo tanto es sobre el que ha estado trabajando con avances que lo muestran.

Las mareas terrestres

También informó que trabaja con vulcanólogos de Tokio en lo que son las mareas terrestres, muy similares a las de los océanos, con una frecuencia durante el día y la noche, pero que son de magma en el interior de la Tierra. “Cuando tenemos los picos en estas mareas terrestres, hemos encontrado que coinciden con el número de temblores por hora, y también con el número de emisiones que tenemos cada mes”.

Este mecanismo, añadió, “es bastante periódico” y “nos puede ayudar hacer pronósticos sobre la erupción del volcán”, aunque debe tomarse en cuenta que “hacer predicción no es posible en la Geofísica, ni en erupciones, ni en sismos porque hay muchas variables implicadas y sus combinaciones pueden ser miles”, lo que significa que entre más parámetros se monitoreen, más complejo se hace poder llevar a cabo pronósticos.   

Pulsos térmicos

Agregó que con los vulcanólogos japoneses también trabaja sobre pequeños pulsos en el incremento de la temperatura, con un satélite especializado que mide la temperatura al interior del cráter, “y hemos visto que esos pulsos térmicos preceden con cerca de 24 horas de anticipación a las actividades explosivas (…) el trabajo que realizamos es desde 1994 y creo estamos en condiciones de llevar a cabo pronósticos más certeros”.

—¿Entonces en este caso pueden pronosticar una explosión hasta con 24 horas de anticipación?

—En el caso nuestro, aclaro. No estoy haciendo la chamba del Cenapred, ellos son una instancia federal, tienen su trabajo muy aparte y yo te menciono los avances por nuestra parte, el grupo de colegas de Tokio, y no queremos interferir. Estamos aquí básicamente para sumar esfuerzos y no restar.

—Por eso, ¿sí se puede hacer un pronóstico 24 horas antes?

—Por supuesto; y también podemos medir el poder de las explosiones a partir de los tremores volcánicos. Hay técnicas bastante avanzadas como la tomografía, y en coordinación con la Universidad de Estrasburgo, Francia y la UNAM ya le hemos hecho al Popo una tomografía para saber de dónde viene exactamente el flujo de magma.

La vulnerabilidad
de Atlixco

Observó que Atlixco ha incrementado mucho su población y su infraestructura alrededor del volcán, y en términos de riesgo, citó, la definición académica es la amenaza multiplicada por la vulnerabilidad. “Estamos hablando de un incremento gradual de riesgo a medida que la infraestructura socioeconómica de la región se incremente. El riesgo se define en términos de la vulnerabilidad, no en términos de la amenaza volcánica, que es un valor constante. Así que entre más se le invierta a Atlixco, lo hacemos más vulnerable”, por lo que valoró que los sistemas de monitoreo son necesarios como mecanismos de protección de la actividad socioeconómica. 

Esta es la etapa más larga
de actividad volcánica

—¿La actividad se ha incrementado en los últimos 30 años?

—No tiene ya la energía para volar en mil pedazos, aunque hay que tener mucho cuidado. Lo que me llega a preocupar es que se ponga activo con una explosión cuando tiene nieve. Es un escenario que no se ha contemplado en el que se pueden producir flujos de lodo. Creo la gente se quedó con el modelito del glaciar, de que alguna explosión pudiera fundirlo cuando el glaciar ya no existe.

—Esta etapa ya de 30 años que presenta el volcán ¿es la etapa más prolongada que se registra?

—Una muy importante fue en el año 1921, pero hablamos de máximo tres meses. Después una en el 42 de casi tres semanas. Entonces sí podemos hablar de que esta es la etapa más prolongada.

—¿Y qué debemos entender de esta etapa prolongada?

—Es un nuevo escenario y que no nos extrañe si está activo 50 o 60 años. Tenemos que monitorearlo de todas maneras con todos los medios posibles y el monitoreo idóneo de un volcán es desde el espacio hasta el subsuelo (…) un nuevo trabajo que se está implementando en Japón es utilizar los rayos cósmicos que todo el tiempo atraviesan el planeta como si fuera una mantequilla. Lo que se hace es establecer una serie de sensores en la periferia del volcán y captar los rayos en todas las direcciones.

La Red

Javier Salgado dio a conocer por otro lado que con el programa denominado Red Sísmica de Alta Eficiencia del Estado de Puebla, se busca monitorear todos los temblores que puedan afectar al estado poblano, siendo Atlixco en un inicio el punto de partida.

Detalló que este programa contempla sensores diseñados con una tecnología de sistemas microelectrónicos, similares a los que se instalan en los satélites artificiales, y que los hacen únicos en el mundo la medición de tres componentes. “Éstos están orientados a estudiar todos los efectos de los sismos en primera instancia en la región de Atlixco y no propiamente al estudio del Popo, por la distancia”.

En concreto, señaló, en los inicios de esta red se tratará de monitorear el comportamiento de las construcciones históricas como son los templos religiosos.

Comunicó que la red contempla hasta 256 sensores, de los cuales  el primero de cinco considerados para Atlixco ya fue instalado en el CBTis 16 de esta ciudad, estimándose que la mayoría de éstos se coloquen en la región mixteca.

Dijo que también se contempla que los sensores se puedan conectar a Internet con el fin de que la información sobre un sismo positivo la concentre instantáneamente en una supercomputadora ubicada en la Universidad de Berkeley, California para que los sismos sean detectados de manera rápida y la información se envíe de regreso, lo que “es de importancia capital porque permitirá estudiar los precursores que siempre ocurren antes de temblores importantes”.

Refirió el temblor de Tehuacán en el año 1999 que tuvo precursores, pero por la lamentable ausencia de instrumentación científica no pueden ser estudiados. “Lo importante, pues, es que tengamos cubierta la mayor parte del territorio poblano y esto nos pueda permitir llevar a cabo pronósticos y trabajar de manera muy estrecha en la parte social para poder tomar las medidas adecuadas”, de ahí que calificó a esta red de tecnología cibersocial.

Y es que el vulcanólogo en este tema se adentró todavía más en los detalles:

”Yo creo que todos tenemos un celular y acceso a las redes sociales. Con estos mecanismos en mente fue que generamos la red, es decir, si algún voluntario quiere albergar un sensor en su casa, se lo podemos facilitar para instalarlo en su computadora. Son equipos muy pequeños que no implican molestia al usuario y con los que puede estar contribuyendo en base a una red cirbersocial a la observación de la Tierra”.

—¿Qué tanto conoce esto la autoridad en Atlixco?

—Hasta el momento no hemos tenido la oportunidad de acercarnos, no ha habido todavía alguna disposición, tal vez porque no hemos encontrado el mecanismo más funcional que permita sobre todo involucrar, no tanto concientizar, pero intentaremos llevar a cabo los contactos necesarios para que el gobierno local se pueda involucrar.

—¿Es costosa esta red?

—Los primeros cinco sensores que se contemplan para la región de Atlixco tienen un costo de alrededor de un millón de pesos (…) pero estos primeros sensores serían una aportación voluntaria mía a través de la Fundación Eloise G, ubicada en Los Ángeles, California y de la universidad de Puebla. +

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